Yacimiento romano localizado a unos 20 kilómetros de la ciudad de Ronda, se encuentra enclavado en una amplia meseta ligeramente inclinada situada a 999 metros sobre el nivel del mar, rodeada del relieve agreste de la Serranía de Ronda. Si bien la práctica totalidad de los restos construidos que se conservan en la actualidad fueron erigidos por los romanos desde finales del siglo I antes de Cristo, su origen se remonta a la Prehistoria, en momentos del Neolítico, con representación de artefactos de la secuencia completa hasta llegar a etapas históricas: Edad del Cobre, Bronce, Hierro, e inicios del iberismo con el contacto con poblaciones del Mediterráneo Oriental. De la Edad del Bronce han llegado a nuestros días plantas circulares de cabañas. El esplendor romano, representado por las ruinas de un teatro cuyas gradas son labradas directamente sobre las rocas, al modo griego, y de otras edificaciones como las termas, culmina con la facultad otorgada por la metrópoli para acuñar su propia moneda. La ciudad, tras arrastrar siglos de decadencia, termina siendo despoblada muy a principios de la Edad Media. 

Por desgracia, tras una puesta en valor por parte de la Junta de Andalucía, con el cierre del perímetro del yacimiento, una portada de cierta monumentalidad, y una caseta para acoger visitantes, ha llegado a encontrarse prácticamente abandonada, en particular durante estos últimos años. Afortunadamente, hace escasas semanas el Ayuntamiento de Ronda, la Junta de Andalucía, y la Universidad de Málaga han llegado a un acuerdo que va a procurar la recuperación de este magnífico yacimiento.